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Salud digital en el contexto del diagnóstico de epilepsia

La epilepsia se asocia a una carga global significativa de enfermedad1, teniendo las crisis epilépticas recurrentes no provocadas consecuencias cognitivas, biológicas, psicológicas y sociales2. Hasta la fecha, el diagnóstico y la clasificación de las crisis epilépticas se ha basado en gran medida en la descripción verbal de los acontecimientos paroxísticos por parte de los pacientes o sus cuidadores.3 Aunque este enfoque tradicional es preciso hasta en el 90 % de los pacientes con crisis epilépticas (CE), es significativamente menos preciso en las personas con ataques no epilépticos psicógenos (psychogenic nonepileptic attacks, PNEAs).1 Como tal, el diagnóstico diferencial de las crisis es amplio, y puede tener consecuencias graves.4 Se recomienda la monitorización mediante videoelectroencefalograma (EEG) en casos de incertidumbre diagnóstica; sin embargo, esta puede no ser adecuada para todos los pacientes por múltiples motivos, incluida la falta de acceso a instalaciones de vídeo-EEG y la baja frecuencia de eventos.1

Con la presencia de teléfonos inteligentes con vídeo, habituales ya en la mayoría de los hogares, la comunidad médica ha comenzado a explorar su uso como herramientas diagnósticas/clínicas para la toma de decisiones.1,3 Estudios recientes han indicado que los datos sobre crisis epilépticas recogidos con exactitud mediante teléfonos inteligentes pueden ayudar a la toma de decisiones clínicas durante el tratamiento de la epilepsia.5,6 Para comprender mejor la aplicación de los vídeos tomados por teléfonos inteligentes en el tratamiento de la epilepsia, entrevistamos al profesor Selim Benbadis del Departamento de Neurología de la Universidad de Florida del Sur, Tampa EE. UU. El profesor Benbadis es director del Programa Integral de Epilepsia (Comprehensive Epilepsy Program) del Tampa General Hospital de la Universidad de Florida del Sur, el centro de epilepsia quirúrgica más activo de Florida. Sus intereses se centran en el diagnóstico y manejo de crisis difíciles de controlar, y en el error diagnóstico en la epilepsia. Incluso antes de la pandemia actual fue pionero en el uso de la telemedicina y el autoseguimiento de las crisis epilépticas para mejorar el diagnóstico y los resultados. Más recientemente, ha participado en el estudio OSmartViE, un estudio prospectivo que investiga la precisión del vídeo de teléfonos inteligentes/móviles para diagnosticar crisis epilépticas.